Conclusión - Tercer Posteo
Casacuberta David
La cultura digital es una forma concreta de tratar el material, es un estado mental determinado en la forma en que el artista construye su producto y el público interactúa con él.
Las fronteras entre artista, productor y espectador se van difuminando. La digitalización permite apropiarse y reciclar todo tipo de materiales culturales para reaprovecharlos en otras obras, poniendo en crisis el concepto de autor. Gracias a las tecnologías de la información podemos dejar de ser receptores para convertirnos en emisores. Para esto, saber moverse por Internet ha de ser vital. A medida que nuestra vida se hace más virtual, más importa conocer el medio en detalle y saberse desenvolver. En lo personal, suelo utilizar en la vida cotidiana algunas herramientas de diseño informático. Y, realmente, creo que están estructuradas de forma tal que uno pueda aprender a manejarlas bajo el método prueba y error. De hecho, pude realizar estos posteos sin tener una base sólida de manejo de weblogs.
Internet retiró del centro de control de las herramientas de publicación a los grandes medios y nos puso a todos nosotros. La facilidad de los programas estrella de creación digital hace que cada vez más personas se aventuren a crear sus propios proyectos artísticos. Las facilidades de copia y de transmisión que nos brindan las nuevas tecnologías han puesto contra las cuerdas los conceptos tradicionales de comercialización de la cultura.
Toda obra es interactiva y todo lector tiene derecho a construirse su lectura, su interpretación. Es el lector, el espectador, el que crea la obra cada vez al interactuar con ella.
La cultura digital está construida sobre la idea de escapar de la realidad, y expresar lo que se siente en el momento de producir la obra. La elección de los temas en lo que se basan mis entrevistados para realizar sus obras tiene mucho que ver con lo que Casacuberta dice en relación a la forma en que está construida la cultura digital.
Internet es un sistema descentralizado, no hay fronteras y por ello resulta difícil resolver casos de soberanía. Esto es lo que Casacuberta denomina “desterritorialización”, la cual se manifiesta en el carácter global de la cultura. ¿Qué quiere decir con esto? Que cada vez hay menos diferencias entre la manera de entender la música o la cultura popular entre los diferentes países europeos. Sin embargo, la globalización de la cultura no define la cultura digital. No hay nada en la naturaleza de la cultura digital que obligue a la uniformización y abaratamiento de los contenidos culturales.
¿En qué consiste la verdadera revolución de Internet? Consiste en dos palabras: creación colectiva. El centro de la cultura ha dejado de ser el autor, el artista, para pasar al espectador. Las obras culturales de la cultura digital ya no se construyen de forma individualista, sino de forma colectiva, organizada. El artista se convierte en productor. Y desarrolla una herramienta que luego será el público el que use, desarrolle y difunda según sus intereses, que no tienen porque coincidir ni estar influidos por la voluntad original del artista.
Lawrence Lessig
La naturaleza de la Red viene determinada por su arquitectura, y las posibles arquitecturas de un espacio son muy numerosas. Cada una de dichas arquitecturas se pueden diferenciar en la regulabilidad. Es decir, en la capacidad para controlar la conducta en el seno de un ciberespacio dado. Estas arquitecturas están desplazando a las arquitecturas de la libertad.
El porque de este proceso es el COMERCIO. El cómo de este proceso es a través de arquitecturas que posibiliten la identificación para facilitar el comercio.
En el ciberespacio, un conjunto de protocolos es el que permite el intercambio de paquetes de datos entre dos ordenadores a través de la Red. Los paquetes de datos viajan a través de Internet desde una dirección IP (Internet Protocol) hasta otra.
Los protocolos sobre los que se basa Internet, sin embargo, no revelan información alguna acerca de la persona, que se conecta a la Red ni acerca de los datos que ésta intercambia. La Red se limita a transportar los datos de un lugar a otro, dejando su interpretación a las aplicaciones que se encuentran en ambos extremos.
Sin embargo, dice Lessig, la Red está cambiando con el fin de posibilitar el desarrollo completo del comercio electrónico. Y, este cambio, puede generar un subproducto: una mayor regulación del espacio.
Para que el comercio electrónico se desarrolle por completo, la Red necesitará una arquitectura de la confianza mucho más general, una arquitectura que posibilite las transacciones privadas y seguras. Tal arquitectura debe proporcionar: autentificación, autorización, privacidad, integridad, no- repudiación. El comercio no actúa solo, y no se opone moralmente a una asociación con el Estado. Si el comercio necesitase ayuda para construir la arquitectura de la confianza o si el Estado comenzase a comprender el valor que una arquitectura semejante tiene para fines regulatorios, entonces el Estado contribuiría a extender ese código.
El Estado podría regular la conducta indirectamente mediante la regulación de las arquitecturas, lo cual influye en la conducta o la restringe de una manera diferente. La regulabilidad depende de la identidad. El mejor objetivo de tal regulación no es la persona individual. Si el estado obligara a todos los individuos a poseer un certificado de identidad digital, sin duda estallaría una revolución.
Cada Estado tiene sus propios intereses a la hora de controlar ciertas conductas, y tales conductas pueden ser diferentes entre sí. Pero la misma arquitectura que permite a las autoridades de una ciudad alcanzar sus fines regulatorios puede ayudar a otros Estados a alcanzar los suyos propios. Y ello puede dar lugar a un acuerdo de colaboración entre las distintas jurisdicciones. A pesar de esto, hasta el momento, el Estado no ha conseguido fomentar una arquitectura de la identificación.
La conclusión que obtuve luego de desarrollar la investigación sobre arte digital se relaciona, fundamentalmente, con el tema de la libertad. Libertad en dos sentidos:
- el primero tiene que ver con que cualquier integrante de la sociedad puede aprender a manejar las herramientas necesarias para entrar al campo del arte digital.
- El segundo sentido se manifiesta una vez inserto en este campo, y tiene que ver con los modos de realizar estas obras. Quizás en el arte plástico también se puede recurrir a liberar sus pasiones a la hora de pintar. Pero en el momento de exponer, siempre se depende de la decisión de otro. En cambio, en la cultura digital, cada uno arma su propia página web y expone a su gusto.
La cultura digital es una forma concreta de tratar el material, es un estado mental determinado en la forma en que el artista construye su producto y el público interactúa con él.
Las fronteras entre artista, productor y espectador se van difuminando. La digitalización permite apropiarse y reciclar todo tipo de materiales culturales para reaprovecharlos en otras obras, poniendo en crisis el concepto de autor. Gracias a las tecnologías de la información podemos dejar de ser receptores para convertirnos en emisores. Para esto, saber moverse por Internet ha de ser vital. A medida que nuestra vida se hace más virtual, más importa conocer el medio en detalle y saberse desenvolver. En lo personal, suelo utilizar en la vida cotidiana algunas herramientas de diseño informático. Y, realmente, creo que están estructuradas de forma tal que uno pueda aprender a manejarlas bajo el método prueba y error. De hecho, pude realizar estos posteos sin tener una base sólida de manejo de weblogs.
Internet retiró del centro de control de las herramientas de publicación a los grandes medios y nos puso a todos nosotros. La facilidad de los programas estrella de creación digital hace que cada vez más personas se aventuren a crear sus propios proyectos artísticos. Las facilidades de copia y de transmisión que nos brindan las nuevas tecnologías han puesto contra las cuerdas los conceptos tradicionales de comercialización de la cultura.
Toda obra es interactiva y todo lector tiene derecho a construirse su lectura, su interpretación. Es el lector, el espectador, el que crea la obra cada vez al interactuar con ella.
La cultura digital está construida sobre la idea de escapar de la realidad, y expresar lo que se siente en el momento de producir la obra. La elección de los temas en lo que se basan mis entrevistados para realizar sus obras tiene mucho que ver con lo que Casacuberta dice en relación a la forma en que está construida la cultura digital.
Internet es un sistema descentralizado, no hay fronteras y por ello resulta difícil resolver casos de soberanía. Esto es lo que Casacuberta denomina “desterritorialización”, la cual se manifiesta en el carácter global de la cultura. ¿Qué quiere decir con esto? Que cada vez hay menos diferencias entre la manera de entender la música o la cultura popular entre los diferentes países europeos. Sin embargo, la globalización de la cultura no define la cultura digital. No hay nada en la naturaleza de la cultura digital que obligue a la uniformización y abaratamiento de los contenidos culturales.
¿En qué consiste la verdadera revolución de Internet? Consiste en dos palabras: creación colectiva. El centro de la cultura ha dejado de ser el autor, el artista, para pasar al espectador. Las obras culturales de la cultura digital ya no se construyen de forma individualista, sino de forma colectiva, organizada. El artista se convierte en productor. Y desarrolla una herramienta que luego será el público el que use, desarrolle y difunda según sus intereses, que no tienen porque coincidir ni estar influidos por la voluntad original del artista.
Lawrence Lessig
La naturaleza de la Red viene determinada por su arquitectura, y las posibles arquitecturas de un espacio son muy numerosas. Cada una de dichas arquitecturas se pueden diferenciar en la regulabilidad. Es decir, en la capacidad para controlar la conducta en el seno de un ciberespacio dado. Estas arquitecturas están desplazando a las arquitecturas de la libertad.
El porque de este proceso es el COMERCIO. El cómo de este proceso es a través de arquitecturas que posibiliten la identificación para facilitar el comercio.
En el ciberespacio, un conjunto de protocolos es el que permite el intercambio de paquetes de datos entre dos ordenadores a través de la Red. Los paquetes de datos viajan a través de Internet desde una dirección IP (Internet Protocol) hasta otra.
Los protocolos sobre los que se basa Internet, sin embargo, no revelan información alguna acerca de la persona, que se conecta a la Red ni acerca de los datos que ésta intercambia. La Red se limita a transportar los datos de un lugar a otro, dejando su interpretación a las aplicaciones que se encuentran en ambos extremos.
Sin embargo, dice Lessig, la Red está cambiando con el fin de posibilitar el desarrollo completo del comercio electrónico. Y, este cambio, puede generar un subproducto: una mayor regulación del espacio.
Para que el comercio electrónico se desarrolle por completo, la Red necesitará una arquitectura de la confianza mucho más general, una arquitectura que posibilite las transacciones privadas y seguras. Tal arquitectura debe proporcionar: autentificación, autorización, privacidad, integridad, no- repudiación. El comercio no actúa solo, y no se opone moralmente a una asociación con el Estado. Si el comercio necesitase ayuda para construir la arquitectura de la confianza o si el Estado comenzase a comprender el valor que una arquitectura semejante tiene para fines regulatorios, entonces el Estado contribuiría a extender ese código.
El Estado podría regular la conducta indirectamente mediante la regulación de las arquitecturas, lo cual influye en la conducta o la restringe de una manera diferente. La regulabilidad depende de la identidad. El mejor objetivo de tal regulación no es la persona individual. Si el estado obligara a todos los individuos a poseer un certificado de identidad digital, sin duda estallaría una revolución.
Cada Estado tiene sus propios intereses a la hora de controlar ciertas conductas, y tales conductas pueden ser diferentes entre sí. Pero la misma arquitectura que permite a las autoridades de una ciudad alcanzar sus fines regulatorios puede ayudar a otros Estados a alcanzar los suyos propios. Y ello puede dar lugar a un acuerdo de colaboración entre las distintas jurisdicciones. A pesar de esto, hasta el momento, el Estado no ha conseguido fomentar una arquitectura de la identificación.
La conclusión que obtuve luego de desarrollar la investigación sobre arte digital se relaciona, fundamentalmente, con el tema de la libertad. Libertad en dos sentidos:
- el primero tiene que ver con que cualquier integrante de la sociedad puede aprender a manejar las herramientas necesarias para entrar al campo del arte digital.
- El segundo sentido se manifiesta una vez inserto en este campo, y tiene que ver con los modos de realizar estas obras. Quizás en el arte plástico también se puede recurrir a liberar sus pasiones a la hora de pintar. Pero en el momento de exponer, siempre se depende de la decisión de otro. En cambio, en la cultura digital, cada uno arma su propia página web y expone a su gusto.
